Argentina

10 mayo 2007

Devocionales Vivencia - Jeremías 20:11 NVI


“Pero el Señor está conmigo como un guerrero poderoso; por eso los que me persiguen caerán y no podrán prevalecer, fracasarán y quedarán avergonzados. Eterna será su deshonra; jamás será olvidada”. Jeremías 20:11 NVI

La vida está llena de desafíos e injusticias que vienen a nuestras vidas sin buscarlas.

De repente un trámite que estaba fácilmente por salir se complica, o un análisis médico de rutina dice que tenemos algo serio.

Realmente vivir la vida sin la ayuda del Señor es desesperante, pero con él todo cambia de color.

Todos tenemos muchos “enemigos” dando vueltas alrededor nuestro intentando destruirnos y la única manera de vencerlos es con el poderoso gigante, nuestro gran Señor.

Dios es más gigante o grande que cualquiera de nuestros problemas, por peores que parezcan.

A veces las situaciones difíciles e imposibles nos quieren hacer creer que son más poderosas que el Señor, pero no debemos permitirnos creer ese tipo de pensamiento ya que es una mentira.

El pasaje de hoy nos dice que si el Señor está con nosotros y si nosotros estamos con él, nuestros enemigos serán vencidos.

¡El Señor es nuestra carta de victoria!

No te desesperes ni preocupes desmedidamente en este día por aquellas situaciones difíciles de tu vida.

Lo importante es que tú, como cristiano, no estás solo sino del lado del único que puede ayudarte a salir victorioso de tu necesidad.

Decide creerlo y mantén tu fe en el Señor y nunca, pero nunca, serás defraudado.

Amén.

09 mayo 2007

Devocionales Vivencia - Jeremías 21:8 NVI


“Y a este pueblo adviértele que así dice el Señor: Pongo delante de ustedes el camino de la vida y el camino de la muerte”. Jeremías 21:8 NVI

Cada día trazamos una historia nueva en nuestra vida según las determinaciones o acciones que hayamos tomado.

A lo largo del día se nos presentan diferentes caminos a seguir y cada uno de ellos tiene su recompensa, buena o mala, para bendición o perdición.

Se necesita mucha sabiduría para caminar cada día haciendo lo que Dios quiere.

Por cierto, tampoco es algo imposible caminar en la voluntad del Señor.

Como cristianos a veces, sea por ignorancia o negligencia, tomamos caminos equivocados especialmente cuando arrecian las presiones y nos vemos forzados a elegir un camino.

Es como el viajero que en un punto determinado se ve frente a dos caminos y no sabe cuál seguir.

Gracias a Dios, nosotros tenemos al Señor como nuestro piloto principal que guía nuestro auto por el sendero de la vida y la bendición.

Las decisiones que tomaste ayer a las apuradas…

¿Son realmente lo que Dios quería?

Generalmente las decisiones o determinaciones que tomamos en medio de muchas presiones nos conducen al fracaso.

La desesperación nunca conduce a ningún camino de vida.

En este día puedes hacer un alto y volver a pensar en aquellas determinaciones que has tomado en tu corazón.

Busca el rostro de Dios en oración para que él te enseñe el camino conveniente a seguir.

No camines solo por la vida, pues con la guía de Cristo tenemos asegurado siempre tomar por el camino de la vida y la bendición.

Amén.

08 mayo 2007

Devocionales Vivencia - Salmo 138:7 NVI


“Aunque pase yo por grandes angustias, tú me darás vida; contra el furor de mis enemigos extenderás la mano: ¡tu mano derecha me pondrá a salvo!”. Salmo 138:7 NVI

A nadie le gusta atravesar tiempos difíciles de tristezas y angustias, pero no estamos exentos de esto.

Jesús mismo dijo que en el mundo tendríamos aflicción.

Esto no significa que nuestra vida tiene que ser triste y un valle de lágrimas, pero como cristianos podemos aprender a atravesar estos tiempos en victoria.

La clave no está en reprimir el llanto sino vivir dependiendo de la gracia del Señor.

El pasaje de hoy nos dice que, en medio de la angustia, podemos experimentar el poder vivificador de nuestro Dios.

La angustia es peligrosa si se nos escapa de las manos.

Ella puede conducirnos hacia la depresión.

Para evitar futuras complicaciones, debemos acudir a nuestro Rey y pedirle socorro.

Cuando lo hacemos, fluye de su presencia el poder vivificante del Espíritu Santo que nos cubre con su fuerza renovadora.

Quizás no podamos evitar vivir sin angustias, pero lo que no debemos evitar en los tiempos de angustia es vivir sin el poder vivificante del Señor.

Su gracia está disponible hoy para tu vida, solamente si le buscas.

Amén.

07 mayo 2007

Devocionales Vivencia - Salmo 63:1 NVI


“Oh Dios, tú eres mi Dios; yo te busco intensamente. Mi alma tiene sed de ti; todo mi ser te anhela, cual tierra seca, extenuada y sedienta”. Salmo 63:1 NVI

La mayoría hemos visto alguna vez una película donde uno de los personajes se encontraba en el desierto buscando un oasis para beber agua.

La imagen mostraba al hombre con una sed intensa que le consumía, debido al calor reinante en dicho lugar.

El pasaje de este día es una figura similar a la del personaje en el desierto.

Su ser interior ardía de sed, no de agua potable sino del agua de vida de la presencia viva de Dios.

Experimentar sed espiritual es un síntoma de tener vida espiritual.

A veces tenemos varios años de cristianos y nos hemos amoldado a una forma de cristianismo religioso, donde pareciera que nada nos conmueve y que aún la relación con Dios fuera algo lejano y ritual.

Carecemos de verdadera sed espiritual.

La sed espiritual siempre nos guía a buscar con desesperación la presencia del Espíritu Santo para ser saciados constantemente y cada día.

El pasaje de Efesios 5:18 que dice…

“… sed llenos del Espíritu Santo”.

En el idioma original griego significa ser llenos continuamente.

Así como nuestra sed natural es continua y buscamos algo fresco para beber y saciarnos, nuestro espíritu tiene otra clase de sed, por cierto, más profunda, que sólo puede ser saciada por el Señor.

La medida de nuestra sed espiritual es la medida de nuestro nivel espiritual con Dios.

¿Tenemos realmente sed del Dios vivo?

Amén.

06 mayo 2007

Devocionales Vivencia - Salmo 37:9 NVI


“Porque los impíos serán exterminados, pero los que esperan en el Señor heredarán la tierra”. Salmo 37:9 NVI

Cuando leemos el Antiguo Testamento vemos a Josué, el líder sucesor de Moisés, guiando al pueblo de Dios a entrar a la tierra prometida.

De la misma manera hoy, nosotros tomados de las manos del Señor Jesús somos guiados a poseer y heredar una tierra de promesas registradas en la palabra de Dios.

Por ser hijos de Dios somos herederos legales de todo lo que él nos ha prometido.

La palabra hebrea… heredar, significa poseer de dos maneras…

a) En forma legal.
b) Por medio de una invasión militar.

Nuestra ley es la palabra de Dios y ella afirma que somos legítimos herederos de Dios y co-herederos juntamente con Cristo.

Por otro lado, igual que el pueblo de Israel bajo el mando de Josué, debemos batallar para conquistar nuestra tierra prometida.

Nuestra guerra por cierto no es contra seres humanos sino contra las fuerzas de maldad que gobierna a los humanos y las situaciones.

Debes aprender a tomar estas promesas que son tuyas legalmente por la fuerza del Espíritu de Dios.

El diablo es el ladrón de las bendiciones del Señor y lo que a la fecha no has recibido es probable que esté demorado o detenido en algún lugar por el enemigo.

Cuando el diablo no puede impedir el obrar de Dios trata de demorarlo para que nos desesperemos por la impaciencia.

¿No crees que es tiempo de que reclames en el Nombre de Jesús lo que te pertenece legalmente?

No te dejes robar, más bien enfrenta con fe y con la autoridad de Cristo al ladrón (diablo) y ordénale que te devuelva todo lo que te ha robado.

Muévete hoy mismo con el poder de Dios aquí en la tierra y el Señor del cielo te hará ver las cosas grandes y ocultas que habían estado reservadas para ti.

Amén.

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