
“Y a este pueblo adviértele que así dice el Señor: Pongo delante de ustedes el camino de la vida y el camino de la muerte”. Jeremías 21:8 NVI
Cada día trazamos una historia nueva en nuestra vida según las determinaciones o acciones que hayamos tomado.
A lo largo del día se nos presentan diferentes caminos a seguir y cada uno de ellos tiene su recompensa, buena o mala, para bendición o perdición.
Se necesita mucha sabiduría para caminar cada día haciendo lo que Dios quiere.
Por cierto, tampoco es algo imposible caminar en la voluntad del Señor.
Como cristianos a veces, sea por ignorancia o negligencia, tomamos caminos equivocados especialmente cuando arrecian las presiones y nos vemos forzados a elegir un camino.
Es como el viajero que en un punto determinado se ve frente a dos caminos y no sabe cuál seguir.
Gracias a Dios, nosotros tenemos al Señor como nuestro piloto principal que guía nuestro auto por el sendero de la vida y la bendición.
Las decisiones que tomaste ayer a las apuradas…
¿Son realmente lo que Dios quería?
Generalmente las decisiones o determinaciones que tomamos en medio de muchas presiones nos conducen al fracaso.
La desesperación nunca conduce a ningún camino de vida.
En este día puedes hacer un alto y volver a pensar en aquellas determinaciones que has tomado en tu corazón.
Busca el rostro de Dios en oración para que él te enseñe el camino conveniente a seguir.
No camines solo por la vida, pues con la guía de Cristo tenemos asegurado siempre tomar por el camino de la vida y la bendición.
Amén.









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