09 febrero 2007

Devocionales Vivencia - Salmo 91:1 NVI


“El que habita al abrigo del Altísimo se acoge a la sombra del Todopoderoso”. Salmo 91:1 NVI

El pasaje de este día, a través de los años, ha inspirado a muchos compositores cristianos a crear canciones, poemas y relatos inspiradores.

Miles de predicadores de todo el mundo lo han predicado y enseñado en distintas formas y lenguajes y todavía no ha perdido vigencia.

Es uno de los pasajes más poderosos de las sagradas escrituras que revela una gran verdad.

Muchas veces la simple lectura de un pasaje no revela la bella profundidad espiritual que tiene, pues en su idioma original (en este caso el hebreo), su significado es mucho más profundo que en el español.

El pasaje habla de “habitar”, palabra que en el hebreo significa “permanecer o morar”.

Es decir que el que mora o permanece en el abrigo del Señor, morará bajo la sombra del Dios omnipotente.

Ahora bien, aquí aparece otra palabra “abrigo”.

Ella no se refiere a una vestimenta o algo parecido para protegerse del frío.

Esta palabra se refiere a “un lugar secreto”.

Lo que dice el pasaje de hoy, entonces, es que “el que permanece en el lugar secreto del Señor” morará bajo la sombra del Dios todopoderoso.

La clave para experimentar la gracia del todopoderoso es permanecer en el lugar secreto.

Todo cristiano necesita un lugar específico y secreto para encontrarse con su Señor cada día.

Puede ser la sala o la oficina, un rincón del dormitorio o dentro del auto.

En ese lugar debe producirse un encuentro de amor divino, una cita gloriosa para tener intimidad con Dios y hablar con él.

El único secreto que el cristiano debe tener es el lugar secreto para hablar con el Señor y experimentar la comunión íntima con el todopoderoso.

¿Tienes un lugar secreto definido para tu encuentro diario de amor e intimidad espiritual con el Señor?

Amén.

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